Usted está en: Inicio / Caleidoscopio / Clases de textos
Clases de textos

La respuesta a estas preguntas es: la diferencia entre un texto y otro es, básicamente, la intención comunicativa, es decir, para qué lo escribes. Sobre si tienen la misma importancia, debes saber que, en términos de lenguaje y comunicación, sí son tan importantes unos como otros, pues cualquiera de ellos es la expresión de un pensamiento y por tanto responde a la visión de alguien sobre un asunto particular y eso ya es significativo. Acerca de la manera de escribirlos hay diferencias dependiendo de a quién vayan dirigidos, qué y cómo se quiera contar, cuál es el propósito…

A continuación vas a ver un cuadro explicativo sobre las clases de textos según su intención comunicativa, a qué responden, ejemplos y palabras empleadas para construirlos.

Tabla de clases de textos

Texto narrativo

En el fragmento del cuento Amor de Clarice Lispector, vas a ver un ejemplo de narración; la autora nos cuenta lo que le pasa a Ana, la protagonista, cuando ve a un ciego comer chicle. Como te darás cuenta, hay verbos que indican lo que pasará en la historia que está contando.

“Ana todavía tuvo tiempo de pensar por un segundo que los hermanos irían a comer; el corazón le latía con violencia, espaciadamente. Inclinada, miraba al ciego profundamente, como se mira lo que no nos ve. Él masticaba goma en la oscuridad. Sin sufrimiento, con los ojos abiertos. El movimiento, al masticar, lo hacía parecer sonriente y de pronto dejó de sonreír, sonreír y dejar de sonreír -como si él la hubiese insultado, Ana lo miraba. Y quien la viese tendría la impresión de una mujer con odio. Pero continuaba mirándolo, cada vez más inclinada -el tranvía arrancó súbitamente, arrojándola desprevenida hacia atrás y la pesada bolsa de malla rodó de su regazo y cayó en el suelo. Ana dio un grito y el conductor dio la orden de parar antes de saber de qué se trataba; el tranvía se detuvo, los pasajeros miraron asustados. Incapaz de moverse para recoger sus compras, Ana se irguió pálida. Una expresión desde hacía tiempo no usada en el rostro resurgía con dificultad, todavía incierta, incomprensible. El muchacho de los diarios reía entregándole sus paquetes. Pero los huevos se habían quebrado en el paquete de papel de diario. Yemas amarillas y viscosas se pegoteaban entre los hilos de la malla. El ciego había interrumpido su tarea de masticar chicle y extendía las manos inseguras, intentando inútilmente percibir lo que estaba sucediendo. El paquete de los huevos fue arrojado fuera de la bolsa y, entre las sonrisas de los pasajeros y la señal del conductor, el tranvía reinició nuevamente la marcha.”

Amor. Lispector, C. Recuperado de ciudadseva.com

Texto descriptivo

Lee el texto que está a continuación y nota cómo las palabras sombreadas van produciendo una determinada sensación al describir el sitio al que llega el protagonista de La Caída de la Casa Usher, un cuento de Edgar Allan Poe. El uso de adjetivos en la descripción permite hacerse una idea de aquello que se quiere mostrar y de su correcta elección dependerá la imagen acertada que se haga el lector o escucha.

“Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza. Digo insoportable porque no lo atemperaba ninguno de esos sentimientos semiagradables, por ser poéticos, con los cuales recibe el espíritu aun las más austeras imágenes naturales de lo desolado o lo terrible. Miré el escenario que tenía delante -la casa y el sencillo paisaje del dominio, las paredes desnudas, las ventanas como ojos vacíos, los ralos y siniestros juncos, y los escasos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo únicamente comparable, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, la amarga caída en la existencia cotidiana, el horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un abatimiento, un malestar del corazón, una irremediable tristeza mental que ningún acicate de la imaginación podía desviar hacia forma alguna de lo sublime. ¿Qué era -me detuve a pensar-, qué era lo que así me desalentaba en la contemplación de la Casa Usher? Misterio insoluble; y yo no podía luchar con los sombríos pensamientos que se congregaban a mi alrededor mientras reflexionaba. Me vi obligado a incurrir en la insatisfactoria conclusión de que mientras hay, fuera de toda duda, combinaciones de simplísimos objetos naturales que tienen el poder de afectarnos así, el análisis de este poder se encuentra aún entre las consideraciones que están más allá de nuestro alcance. Era posible, reflexioné, que una simple disposición diferente de los elementos de la escena, de los detalles del cuadro, fuera suficiente para modificar o quizá anular su poder de impresión dolorosa; y, procediendo de acuerdo con esta idea, empujé mi caballo a la escarpada orilla de un estanque negro y fantástico que extendía su brillo tranquilo junto a la mansión; pero con un estremecimiento aún más sobrecogedor que antes contemplé la imagen reflejada e invertida de los juncos grises, y los espectrales troncos, y las vacías ventanas como ojos.”

La Caída de la Casa Usher. E. A. Poe. Recuperado de ciudadseva.com

Texto dialogado

Estos escritos tienen la característica de presentar varias voces hablando y para ello se valen de guiones al inicio de la frase de cada una, comillas, que permitan al lector seguir el hilo de la conversación. Lee el ejemplo de La Cantante Calva, obra del teatro del absurdo de Eugene Ionesco.

Otro momento de silencio. El reloj suena siete veces. Silencio. El reloj suena tres veces. Silencio. El reloj no suena ninguna vez. SR. SMITH (siempre absorto en su diario):
– Mira, aquí dice que Bobby Watson ha muerto.
SRA. SMITH:
– ¡Oh, Dios mío! ¡Pobre! ¿Cuándo ha muerto?
SR. SMITH:
– ¿Por qué pones esa cara de asombro? Lo sabías muy bien. Murió hace dos años. Recuerda que asistimos a su entierro hace año y medio.
SRA. SMITH:
– Claro está que lo recuerdo. Lo recordé en seguida, pero no comprendo por qué te has mostrado tan sorprendido al ver eso en el diario. SR. SMITH:
– Eso no estaba en el diario. Hace ya tres años que hablaron de su muerte. ¡Lo he recordado por asociación de ideas!
SRA. SMITH:
– ¡Qué lástima! Se conservaba tan bien.
SR. SMITH:
– Era el cadáver más lindo de Gran Bretaña. No representaba la edad que tenía. Pobre Bobby, llevaba cuatro años muerto y estaba todavía caliente. Era un verdadero cadáver viviente. ¡Y qué alegre era!
SRA. SMITH:
– La pobre Bobby.
SR. SMITH:
– Querrás decir "el" pobre Bobby.
SRA. SMITH:
– No, me refiero a su mujer. Se llama Bobby como él, Bobby Watson. Como tenían el mismo nombre no se les podía distinguir cuando se les veía juntos. Sólo después de la muerte de él se pudo saber con seguridad quién era el uno y quién la otra. Sin embargo, todavía al presente hay personas que la confunden con el muerto y le dan el pésame. ¿La conoces?
SR. SMITH:
– Sólo la he visto una vez, por casualidad, en el entierro de Bobby.
SRA. SMITH:
– Yo no la he visto nunca. ¿Es bella?
SR. SMITH:
– Tiene facciones regulares, pero no se puede decir que sea bella. Es demasiado grande y demasiado fuerte. Sus facciones no son regulares, pero se puede decir que es muy bella. Es un poco excesivamente pequeña y delgada y profesora de canto. El reloj suena cinco veces. Pausa larga.

Texto expositivo

Como te darás cuenta en el siguiente ejemplo, el texto expositivo pretende explicar un tema desde un punto de vista más técnico y científico, por tanto sus palabras van a ser precisas, claras y directas y aunque describa un fenómeno o un ser vivo o inanimado, los adjetivos no tendrán intención literaria sino científica.

“Molusco (del lat. Molluscus, blando) Zool. Tipo o filium animal con aprox. 120.000 especies, perteneciente a los deteróstomos. Los moluscos tienen piel blanda y sin protección, con frecuencia recubierta por la secreción del pliegue del manto, la concha. Han desarrollado una forma especial la parte inferior del cuerpo, denominada pie, lo que permite que se desplacen arrastrándose. Se divide en dos subtipos. Los anfineuros son más primitivos. Exclusivamente marinos, están provistos de dos pares de cordones nerviosos, que atraviesan el cuerpo y forman una especie de sistema nervioso en escalera triple por medio de cordones conectivos. Las clases solenogastros, con 140 especies, y placóforos, con más de 1.000 especies, y placóforos, con más de 1.000 especies, pertenecen a este grupo. El segundo subtipo, conchíferos, comprende aquellos moluscos provistos de verdaderas conchas continuas. En él se distinguen cuatro clases: los gasterópodos, con aprox. 85.0000 especies, los escafópodos, con aprox. 300 especies; los bivalvos, con aprox. 25.000 especies y los cefalópodos, con aprox. 8.500 especies.”

Enciclopedia Clarín, Tomo 17. Bs. As. 1999, en Formación Docente. Recuperado de idoneos.com

Texto argumentativo

Estos artículos tienen como función defender las ideas de quien escribe, haciendo uso de argumentos lo que los distingue de la simple DOXA u opinión sin bases ciertas. Cualquiera que sea el carácter del texto: político, social, académico, científico, un escrito argumentativo tendrá una tesis que es la idea que se va a discutir; una secuencia de razones por las cuales se afirma, discute o niega ésta y la conclusión que recoge lo dicho a lo largo del razonamiento. A continuación hay un enlace para que visites el sitio de la Revista Suma Cultural, número 18, página 44, del Instituto de Humanidades de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, donde podrás leer un muy buen ejemplo de texto argumentativo. Se llama "El lugar de la Transexualidad" y su autor es Hanz Quitián Delgado.

Si tiene problemas para visualizar la publicación, puede descargar la versión PDF.

Referencias

Alexopoulou, A. (2010). Tipología textual y comprensión lectora en E/LE. Revista Nebrija de Lingüística Aplicada. Figueroa, M. (abril 26 de 2012).Tipologías textuales. [Ver]

Camba, M. Enciclopedia Clarín, Tomo 17. Bs. As. 1999, en Formación-docente.idóneos.com. Texto Expositivo. [Ver]

Diccionario de la Real Academia Española. [Ver]

Ionesco, E. Teatro. La Cantante Calva. Biblioteca Digital Ciudad Seva. [Ver]

Lispector C. Cuentos. Amor. Biblioteca Digital Ciudad Seva. [Ver]

Poe, E. A. Cuentos. La Caída de la Casa Usher. Biblioteca Digital Ciudad Seva. [Ver]

Quitián, H. (2013). El lugar de la Transexualidad. Revista Suma Cultural, julio-diciembre (18), 44-47. [Ver]

Publicado por Maríae Segura El día 05/23/2016 Enlace permanente Comentarios (1)

Comentarios