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¡Tengo una tarea!

Esta expresión puede convertirse en tu mayor dolor de cabeza… o en la posibilidad de explorar asuntos desconocidos de tu carrera y por qué no, de la vida. La diferencia entre estos dos contextos está en el sistema que adoptes para acercarte a los trabajos; puedes procrastinar, léase aplazar hasta que la cantidad de labores pendientes supere las posibilidades de cumplimiento; o mantenerte al día, establecer prioridades según los plazos de entrega y dificultad de la tarea y llevar un registro ordenado del avance. Si eliges la primera opción, vas a estar ansioso y el aprendizaje real será poco menos que nulo; mientras que, con un trabajo metódico lograrás no sólo una educación de verdad, sino que vas a tener tiempo libre para ocuparlo en lo que te guste.

A continuación, algunas recomendaciones acerca de las tareas y cómo hacer de ellas una actividad productiva.

  • Lee detenidamente las instrucciones y asegúrate de saber qué es lo que se espera que hagas. Cuando un profesor asigna una tarea, lo hace teniendo en mente un propósito el cual se encuentra escrito en la guía y es con base en las indicaciones dadas allí que se va a hacer la revisión y evaluación del trabajo.
  • Subraya o haz un mapa mental sobre los puntos clave del trabajo: fecha de entrega final y avances si los hay, formato requerido –normas de citación, tamaño de la hoja, tipo de letra-
  • Dedica un cuaderno, libreta, carpeta para hacer todas las anotaciones sobre el contenido o las fuentes, que requiera la tarea, así como para guardar los datos importantes que vayas encontrando en el transcurso del proceso.
  • Escribe cuál es el tema que se te pide desarrollar y en qué clase de texto debes hacerlo; no es lo mismo elaborar un resumen que un informe, una reseña o un ensayo.
  • Aclarado el punto anterior haz un esquema de los contenidos que vas a tratar en el desarrollo de tu tarea. Recuerda que si no tienes claro el tema o el formato en el que lo vas a presentar, es indispensable enterarte primero pues de lo contrario estarás caminando a ciegas.
  • En caso de cualquier duda recurre a tu profesor o a los Tutores del Centro de Español para que puedas iniciar tu tarea con pleno conocimiento del qué y cómo la harás.
  • Una vez superada esta fase inicial, empiezas a escribir guiándote por las indicaciones del profesor y el esquema que has hecho. Es muy útil hacer un primer borrador, leerlo en voz alta para detectar y corregir ideas o palabras repetidas, inconclusas, poco claras.
  • Como vas a tener que buscar información adicional a tus propios saberes, ten la precaución de guardar todas las fuentes encontradas: autor, datos bibliográficos si es un libro, revista, periódico, tesis, informe; de producción si es material audiovisual; grabaciones si la referencia es testimonial como entrevista, encuesta. Si trabajas de esta manera, al finalizar el trabajo no tendrás dificultad para elegir y citar las fuentes que te sean útiles.
  • En la redacción del proyecto debes poner especial cuidado a la corrección idiomática, es decir, no puedes por ningún motivo permitirte errores de ortografía, sintaxis o lenguaje coloquial; tampoco, imprecisiones en la citación de datos o hechos; ni descuido en la utilización de las normas técnicas de presentación.
  • Finalmente, si crees que tu trabajo ya cumple con todos las exigencias solicitadas, pásalo a limpio asegurándote de la calidad y limpieza de la impresión.

¡Y solo queda desearte éxitos en tus trabajos académicos!

Publicado por Maríae Segura El día 05/02/2016 Enlace permanente Comentarios (0)

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