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2018_Konpalabra_No_verbal

Dado que el lenguaje no verbal “es más poderoso para expresar sentimientos y más genuino” (como se citó en Universidad de Sevilla, s.f.) que las palabras, resulta fundamental tener en consideración lo que hacemos con la mirada, el cuerpo o las manos cuando deseamos tener una comunicación asertiva. De hecho, los llamados signos no verbales sirven para reforzar la comunicación verbal, así como para regular los flujos de información entre quienes hablan (Universidad de Sevilla, s.f.). Según el Repositorio de Objetos de Aprendizaje de la Universidad de Sevilla (s.f.), son funciones del lenguaje no verbal y paraverbal:

  • Apoyar lo que se dice.
  • Destacar o intensificar el significado.
  • Sustituir a las palabras.
  • Completar o ilustrar la información verbal dada o contradecirla.
  • Crear un clima emocional.
  • Imponer una imagen personal.
  • Transmitir una actitud.

Dentro de los signos por interpretar en el amplio universo de lo no verbal, encontramos tres grandes aspectos: la comunicación kinésica, la proxémica y la paralingüística.

Con la primera, se hace referencia al movimiento corporal. En efecto, la orientación y actitud del cuerpo nos comunican qué tan dispuesto está alguien para intervenir o no en un acto comunicativo (Universidad de Sevilla, s.f.), así como su estado anímico general.

La segunda se relaciona con el manejo del espacio o las distancias. En este campo, está demostrado que la disposición de un grupo de personas en U o en círculo, al facilitar el contacto visual, incrementa su participación (Universidad de Sevilla, s.f.).

Por último, con la comunicación paralingüística se alude a características de la voz tales como su volumen e intensidad, además de la velocidad con la cual se habla, la vocalización, el uso de pausas, entre otras. El tono con el cual se habla tiene una importancia especial, pues una misma oración puede interpretarse como una recomendación, un ruego, un regaño o un chiste dependiendo de la manera como sea dicha. Variar la entonación “ayuda a mantener la atención de los oyentes. Por eso es muy útil aprender a modular la voz: subir y bajar el volumen, cambiar el ritmo, remarcar las palabras importantes, etc.” (Universidad de Sevilla, s.f.).

Además de tener presentes las diferencias de los gestos, los cuales pueden ser abiertos, si denotan confianza, o cerrados, si significan escasa voluntad de interactuar, cabe resaltar la importancia de la expresión facial, capaz de expresar emociones y estados de ánimo, así como del contacto ocular, el cual puede proporcionar una idea de qué impresiones se está formando otra persona sobre lo que decimos, o si está prestando atención. El rostro y los ojos también nos comunican qué actitud asume alguien sobre lo que está escuchando antes de que lo traduzca a palabras.

Se recomienda a quienes tengan que pronunciar un discurso revisar estos aspectos, además del contenido verbal. Así, modular adecuadamente la voz, hacer las pausas en el momento oportuno, remarcar las palabras claves y acompañar cada exposición de un buen manejo del espacio disponible, así como de los movimientos corporales apropiados, son óptimas estrategias comunicativas que se pueden implementar en diferentes situaciones.

Referencias:

Universidad de Sevilla. (s.f.). Lenguaje no verbal. Repositorio de Objetos de Aprendizaje de la Universidad de Sevilla, RODAS. Recuperado de https://rodas5.us.es/file/ed60c2a2-ee9e-666a-188d-189a4ffe9042/1/capitulo5_SCORM.zip/pagina_08.htm

 

Publicado por Edson Guáqueta El día 11/14/2018 Enlace permanente Comentarios (0)