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El dequeísmo consiste en el uso innecesario de la preposición “de” entre el verbo y la conjunción “que”. Así, es incorrecto decir: “Yo creo de que el negocio abrirá más temprano” o “Él dijo de que estaba completo el inventario”. En dichas oraciones, la preposición “de” sobra.

 

El procedimiento para saber si la preposición “de” está de más es muy sencillo. Basta con reformular la frase que nos hace dudar como una pregunta. Tal como indica la especialista en el idioma Piedad Villavicencio Bellolio, si necesitamos en la pregunta la preposición “de”, es porque en la frase original también se requiere.

 

Así, retomando las oraciones que se pusieron como ejemplos típicos de dequeísmo, la pregunta para la primera frase sería: “¿Qué creo?”, y la respuesta: “Yo creo que el negocio abrirá más temprano”. Sería incorrecto formular la pregunta como: “¿De qué creo?”. Para la segunda, la pregunta sería: “¿Qué dijo?, y no: “¿De qué dijo?”.

 

En el caso del queísmo, el fenómeno consiste en omitir la preposición “de”, a pesar de que en ciertos casos sea necesaria. En la frase: “La convencí que había votado mal”, era obligatorio poner la preposición “de”, porque el verbo así lo exige: se convence a alguien de algo.

 

De la misma manera que con el dequeísmo, para rectificar el queísmo se debe reformular la frase como si fuera una pregunta. Así, no preguntamos: “¿Qué convencí?”, sino: “¿De qué convencí?”. Entonces la frase correctamente escrita queda de la siguiente manera: “La convencí de que había votado mal”.

 

Referencias:

Villavicencio Bellolio, P. (20 mayo de 2012). La esquina del idioma: queísmo y dequeísmo. Fundéu BBVA. Recuperado de https://www.fundeu.es/noticia/la-esquina-del-idioma-queismo-y-dequeismo-7021/

Publicado por Edson Guáqueta El día 02/06/2019 Enlace permanente Comentarios (0)